CUANDO LA DISTANCIA NO SIGNIFICA AUSENCIA

“Cercano está Jehová a todos los que le invocan…” — Salmos 145:18

Hay temporadas en la vida espiritual donde la percepción cambia. Oramos, buscamos, servimos… pero sentimos distancia. No porque Dios se haya movido, sino porque nuestra experiencia emocional no siempre logra captar Su presencia.

Y aquí aparece una verdad clave: la cercanía de Dios no siempre es emocional, pero siempre es real.

El salmista en Salmos 145 no habla de sensaciones, habla de realidad espiritual. Dios está cerca de los que le invocan, no solo de los que lo sienten.

En la vida espiritual, la percepción puede ser engañosa. Igual que en un día nublado el sol parece oculto, pero sigue estando en su lugar, así también hay momentos donde Dios parece lejano… pero no lo está.

Job vivió esta tensión. Perdió, sufrió, cuestionó. Hubo momentos donde su experiencia no encajaba con lo que sabía de Dios. Sin embargo, en medio de su proceso, Dios no desapareció; estaba obrando en un nivel más profundo del que Job podía ver.

La distancia percibida no es ausencia real. Dios también trabaja en el silencio. Hay una idea que necesitamos madurar: no todo lo que Dios hace es inmediato o visible.

  • A veces forma carácter en silencio.
  • ⁠A veces fortalece la fe en lo oculto.
  • ⁠A veces responde de maneras que solo se entienden después del proceso.

La ausencia de señales no significa ausencia de acción. Cuando el corazón no siente lo mismo es común atravesar momentos donde la emoción espiritual baja. La oración se siente más pesada, la adoración menos intensa, la lectura más seca. Pero eso no invalida la relación.

La fe no se sostiene en emociones, sino en convicciones. Jesucristo mismo vivió el clímax de esta tensión en la cruz cuando exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27). Aun así, el plan de redención seguía en marcha.

Lo que parece silencio… muchas veces es propósito en construcción.

Aplicación práctica

  • No bases tu fe en lo que sientes. La verdad de Dios es constante.
  • ⁠Sigue invocando aunque no percibas respuesta inmediata. La cercanía no depende de percepción.
  • ⁠Confía en el proceso. Dios no ha salido de la escena, aunque no lo percibas claramente.

Quizás hoy estás en una temporada donde todo parece más distante. Donde esperabas sentir más, pero experimentas menos. Pero la Escritura es clara: Dios no está lejos de los que le buscan.
Y a veces, la mayor prueba de fe no es sentir Su presencia…sino seguir creyendo que está ahí incluso cuando el corazón no lo percibe.

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